¿Homofobia? Va a ser que sí.


Roberto Santos

Cuando la gente habla de discriminación, casi siempre hablan de otros, es como si los que sufrimos o hemos sufrido discriminación fuéramos marcianos o de mucho más lejos.

Tengo que confesar que estoy cansado de la gente que al conocerme me suelta frases del tipo: “tengo muchos amigos gays”, “me encantan los gays” y mi favorita, “no me importa que seas marica, pero no te vayas a enamorar de mí”.

¿Hola, qué te pasa? ¿Te digo yo cuantos amigos más listos que tú tengo? Pues eso.

130621102822-pareja-story-top.jpg

Pero lo que más me agota, es que me repriman con buen rollo. Me explico, hay un tipo de personas que con toda su buena intención o con toda su mala baba, que cada persona es un mundo, cuando hablas de discriminación, te atajan rápido con lo mucho que hemos avanzado en España. Y sí, lo hemos hecho, pero no, no es todavía un país libre de discriminación, ojalá lo fuera.

Y no lo es porque día a día las personas LGTBI nos enfrentamos en España a momentos y situaciones de homofobia, algunos podrían ser formas de microdiscriminación y otros directamente un bofetón de odio absolutamente intencionado. Llámalo como te de la gana, pero la realidad es la que es.

El año pasado tuvimos, denunciadas, 239 agresiones a personas LGTBI, solo en Madrid. ¿Os imagináis cuántas más habrá que no se denunciaron? ¿Os hacéis una idea de cuantas pueden ser en toda España? La realidad para que la gente la entienda necesita de números y por desgracia, en esto cuesta mucho disponer de los datos reales. 

1280px-Girls_kissing.jpg

Esta semana además tuvimos que ver como la asociación ultracatólica “Hazte Oír” organizaba una charla con un señor que se ha hecho famoso porque asegura poder curar la homosexualidad y que practica las llamadas terapias de conversión. Charla promocionada en medios nacionales como los diarios ABC  y La Razón, charla que se produjo de forma impune y sin que ni la fiscalía, ni nadie intervenga. ¿No es eso un claro ejemplo de homofobia? 

Lo peor es que empezamos a asumir, que discriminación es sólo cuando te agreden y no, discriminación también es la sonrisita nerviosa de algunos al saber que eres gay, lesbiana, transexual y ya no hablemos de bisexualidad, porque creo que todas las personas que conozco bisexuales están más que hartas de tener que explicar que son bi una y otra vez, ante la impertinencia de quienes insisten de forma incesante en tratar de averiguar, qué les gusta más. ¿En serio es tan complicado de entender? Y lo que es más importante, ¿por qué narices te tengo que dar explicaciones de mi vida sexual? 

Pero vivimos en un mundo de hipocresía pura y eso nos lleva a situaciones surrealistas a diario. ¿Cuántas mujeres lesbianas no han tenido que aguantar a un heterosexual baboso ofreciéndoles un trío, como si su pene prodigioso fuese tan irresistible que las dos no se han visto en semejante momento de suerte en su vida? ¿En serio? Pues si, en serio, esto sigue pasando y lo peor, la gente que lo oye se ríe, los mismos que no se consideran homófobos se parten en estás situaciones.

3890520690_36dd5cb6c2_b.jpg

Y ya ser transexual, no es que te tengas que enfrentar a la transfobia a diario es que a veces las impertinencias a las que tienen que hacer frente son surrealistas. Preguntas sobre sus genitales, sobre si se dedican a la prostitución o sobre si disfrutan plenamente del sexo, son su pan de cada día. ¿Qué cojones le importa a nadie? ¿Por qué narices hay que estar explicando una y otra vez lo que sientes o dejas de sentir? 

La realidad es que no hay un solo día en el que no tengamos que afrontar ese momento de coger aire y contar hasta tres para no responder una bordería épica, donde no tengamos que seguir haciendo pedagogía y donde no tengamos que recordar a la gente que aún no existe igualdad real para las personas LGTBI en España, así como tampoco existe para la mujer. 

Progresamos adecuadamente, pero no demasiado rápido y aunque es cierto que hemos mejorado muchísimo y en muchos aspectos, aún queda mucho trabajo por hacer, mucho camino por recorrer. Un claro ejemplo de ello son los mensajes en redes sociales tras la muerte de Bimba Bose, mensajes que amparados en el anonimato nos recuerdan que la homofobia sigue ahí, oculta, pero al acecho y que justamente por eso, no nos podemos dormir, no podemos dejar de luchar y de reivindicar.

images.jpeg

Es posible que en marzo se presente una ley LGTBI en el Congreso, tan importante como su aprobación es que luego se cumpla y se aplique, porque será sin duda un valioso instrumento para poner coto a la homofobia y sobre todo para empezar a eliminarla de nuestra sociedad. Pero está es y será una carrera de fondo, una carrera en la que la meta aún está demasiado lejos. 

@Nenedenadie

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s