Encuestas: Albert Rivera hasta la cocina


La campaña, como la navidad, empieza ahora, pero el bombardeo mediático lleva ya semanas persuadiendo al elector. Los líderes políticos salen en todo tipo de shows y eventos, y los medios de comunicación, ávidos de carne fresca que proporcione ingentes cantidades de audiencia, se frotan las manos.

Ellos también se vuelven locos con todo esto de la campaña, hasta el punto de perder ya la cuenta de cuántas encuestas han sido capaces de fagocitar. Son el auténtico parque temático de las elecciones. Son presentadas ante una audiencia expectante como si fueran poco menos que las tablas de la ley de Moisés, a pesar de que nunca han sido especialmente certeras, y mucho menos en los últimos años, desde la entrada en escena de Podemos y de Ciudadanos a escala nacional.

Las diferentes entidades que realizan las encuestas cuentan con varios parámetros para calcular, en base a las respuestas de los encuestados, cuál es la intención de la sociedad, teniendo en cuenta variables tan dispares como por ejemplo el hecho de que hay gente que miente en las propias encuestas. Son por tanto estadísticas complejas y difíciles de trasladar al marco de la realidad. Por ello sorprende que los medios lo vendan como si aquello fuera una verdad incontestable en lugar de una orientación informativa de hacia dónde pueden ir los tiros.

Y no hemos dejado de ver diferentes encuestas que no coincidían en nada en el mismo lapso de tiempo. Todo depende de la cocina pero ¿Cómo se cocina? Aquí cada uno tiene su receta, con ajo, sin ajo, con especias, el punto de sal…Como en todos los menús, en la cocina de encuestas no hay dos recetas iguales, y cada uno cocina atendiendo a sus gustos.

Previsiones en las últimas elecciones

Ya en las pasadas elecciones europeas, con la entrada de Podemos, las encuestas tuvieron un estrepitoso fracaso. Lo que parecían unas elecciones más, con lo que parecía una “Izquierda Unida” más, pasó a modificar a golpe de urna el panorama y las prioridades políticas de nuestro país. Todo el mundo se preguntaba cómo había sido posible un error tan tremendo y cómo nadie había sabido prever que un partido nuevo, de izquierdas y sin presupuesto público podía conseguir 5 escaños en unas elecciones europeas. La explicación es sencilla, no hay precedentes, un factor esencial en la estadística para dilucidar decisiones futuras.

A partir de entonces los resultados para Podemos se dispararon llegando a situarse como segunda fuerza política a principios de 2015, según el CIS. Pero pronto Ciudadanos comenzaría su escalada y los medios comenzaron a ver en él al aire nuevo que cae bien. Los muebles viejos enfadan y disgustan a unos o a otros, y algo demasiado nuevo da miedo, así que Ciudadanos se presentó como aquello que no enfadaba a nadie sin dar miedo por tener propuestas novedosas. Su auge se desató cuando en las elecciones catalanas reventaron todas las encuestas, adelantando por la derecha a una vieja guardia más que desgastada con el conflicto soberanista. De nuevo las encuestas no pudieron prever la escalada que iba a tener Ciudadanos, y enloquecieron con el partido naranja, mientras Podemos, muy mermado en Cataluña, se quedaba en la estacada.

Su ascenso desde entonces ha sido meteórico a pesar de que, de facto, los resultados en Cataluña no son extrapolables al resto del territorio, por las características políticas concretas del proceso independentista, que generan un marco sociopolítico completamente distinto donde no juegan ni siquiera los mismos participantes. No hay más que ver los nimios 11 escaños que el PP ganó en esta Comunidad, un marco muy diferente a las previsiones a nivel nacional.

Más promoción, más influencia

Los resultados que se arrojan en las encuestas modifican la impresión del electorado sobre cómo está la situación y, por lo tanto, interfieren en su decisión de voto. Ciudadanos sigue ascendiendo en las encuestas y el electorado se va animando. Y parece que ni a las entidades que realizan las encuestas ni a los medios de comunicación de masas les resulta incómodo.

En el último estudio del CIS Ciudadanos se sitúa ya como segunda fuerza política, por delante del PSOE, pero también hay quienes han diagnosticado en las últimas semanas un triple empate. Triple. Podemos queda así fuera del juego de las encuestas –al igual que Izquierda Unida-, mientras estas ponen el foco en PP, PSOE y Ciudadanos como los partidos en los que el electorado debe centrar su atención.

No se puede obviar el hecho de que en más de una ocasión se ha apuntado a que Elena Sánchez Álvarez, la presidenta de Sigma Dos (Empresa encargada de hacer encuestas electorales) asesora a Albert Rivera. Teniendo en cuenta además, que está implicada en la trama Gürtel, relacionada con la corrupción del Partido Popular en Madrid, los resultados y la madeja de intereses que pueden surgir resulta mucho más intrincada.

Y mientras los medios, tan contentos. La semana pasada el programa de Antena 3, Espejo Público nos alegraba la mañana con este gráfico:

o-GRAFICO-ESPEJO-PUBLICO-facebook

 

Con solo 9 puntos de diferencia, la barra asignada a Albert Rivera ocupa más del doble que la de Pedro Sánchez, en la segunda posición. Un error que inevitablemente ha levantado algunas suspicacias.
Puede ser un cúmulo de coincidencias y cocina rigurosa, pero no deja de sorprender que aquellos partidos en los que las encuestas centran su atención son los que mantienen el statu quo.
Aún queda toda una intensa campaña por delante y, solo al final, veremos si las encuestas por fin dan en el clavo, o lo que hacían se queda en “cocina creativa”.

Virginia Carbajo.

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